Organismos internacionales como la ONU y grandes medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, ponen el foco sobre los peligros y consecuencias del repunte en el consumo de heroína.

Así pues, en junio de 2016 la ONU calificaba como "desastroso resurgir" el auge que esta droga está experimentado durante los últimos años.

En Estados Unidos, la voz de alarma surgió con la muerte del conocido actor Seymour Hoffman (Premio Oscar en 2005 al mejor actor por "Capote") a causa de la heroína. Y las autoridades sanitarias alertaban sobre los posibles nexos adversos de las restricciones a opiáceos, como tratamientos paliativos al dolor, y el bajo precio de la heroína entre la población.

Por este motivo muchos rotativos internacionales focalizan el origen de la problemática - a la que califican de epidemia en las farmacéuticas y personal médico que durante finales de los 90 promovieron el consumo de opiáceos.

Por otra parte, como informaba el diario "El País" a cuenta de la solución "MIddletown", ya hay personas que prefieren dejar morir a los enfermos antes que dedicar parte del presupuesto estatal a la inversión en medidas paliativas como la naloxona, un antagonista que revierte la sobredosis de forma inmediata.

De este modo, noticias sobre el repunte de la heroína empiezan a ser recurentes en los medios de comunicación, poniendo la voz de alarma sobre una problemática que parecía estabilizada.

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