Medalla de oro de la policia local de Castellón para José Francisco López y SegarraSiempre he tenido una gran vinculación y cariño hacia la Policía Local, desde bien pequeño. Más allá de la confianza y respeto a este Cuerpo que me transmitieron mis padres, con el paso del tiempo estos valores se han afianzado con experiencias propias. He visto como la Policía Local de Castellón ha reforzado sus competencias en un espacio que todavía me ha unido más a ellos. Sin perder el paso, se han convertido en agentes sociales. Se han adaptado a un nuevo contexto para alcanzar un objetivo todavía mayor: educar para vivir en libertad.

 

Me viene a la memoria una frase que utilizo mucho: “Para educar a un niño es necesaria toda la tribu”. Necesitamos de los padres, profesores, familia y también de la Policía para conseguir que los engranajes de esta sociedad no se bloqueen y empiecen a chirriar. Quizás los políticos tengan que aprender a escuchar. Miedo me da que la situación socioeconómica provoque políticas continuistas. Y que se olviden de cambiar el acento sobre las cuestiones más necesarias.

El Tercer Sector, especialmente las asociaciones y fundaciones que trabajamos en su ámbito social, somos conscientes que hay una brecha entre las entidades sociales y el mundo de la política. Al menos, yo no sé interpretar de otra forma algunos cambios que se han introducido con la Reforma del Código Penal y la ley de Seguridad Ciudadana o “Ley mordaza” que entró en vigor el pasado mes de julio.

¿Qué sentido tiene que la única alternativa que se le ofrece a un joven al que se le sanciona por consumo en la vía pública sea pagar una multa de 500 euros, si es mayor de 18 años? ¿Por qué ya no puede hacer un curso para que intentemos que tome conciencia de lo que está haciendo? ¿Conseguiremos algo multándole en lugar de explicarle, una vez más, lo que le puede ocurrir? ¿Tienen sentido las políticas prohibicionistas con algunas sustancias?

Los ayuntamientos tienen que innovar y, si es necesario, arriesgarse a hacer las cosas de forma diferente para conseguir resultados distintos a los que ya tenemos. Confío en que mi consistorio es consciente que las drogas están ahí y hemos de aprender a convivir con ellas. Nos guste o no. Lo sabéis tan bien como yo. Por eso, creo que es necesario quitarnos la venda de los ojos y abrir el debate sobre la regularización o no de ciertas sustancias.

El pasado mes de agosto Patim cumplió 30 años. Más de 8000 personas han sido atendidas por nuestra entidad desde entonces. Y tengo muy claro que si determinadas personas cotinuamos en esta organización es por aquellos a los que atendemos. Darles una respuesta es la motivación que nos ha permitido seguir adelante y superar los obstáculos que encontramos (no siempre de carácter económico). Un largo viaje en el que hemos mantenido una intensa relación con las fuerzas de seguridad. De forma directa e indirecta. Se bien los pasos que ha dado la Policía Local en este campo. Que ha progresado mucho a pesar de que en determinados momentos, que el Cuerpo también se ha sentido paralizado, neutralizado o silenciado. Hoy me siento muy orgulloso de la especialización de sus profesionales, ya que muchos de ellos y ellas han sido alumnos míos. Por ello, es un honor para mí recibir un reconocimiento de manos. Gracias por entregarme la Medalla de Oro de la Policía Local. Confío en que seguiremos encontrándonos durante muchos años en el mismo camino, porque esta medalla la veo reflejada en cada una de las personas que han estado con nosotros.

Francisco López. Presidente Patim


 

 
 
 

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