Soledad Andrés Gómez. Máster en Psicología Jurídica. Universidad Católica de Valencia

¿Por qué escogí Patim?

Conocía la labor que esta entidad hacía en prisión, es un tema que me interesa mucho y era la única posibilidad de poder tener esta experiencia. Varias personas que trabajan o han trabajado aquí hablan muy bien y pensaba que iba a ser una experiencia agradable, además conociendo la situación por la que atraviesan todos estos centros creía que les podía ayudar en un futuro de forma desinteresada.

¿Qué expectativas tengo respecto a las prácticas?

Mi principal expectativa era poder entrar en el centro penitenciario y observar cómo es el trabajo que se realiza allí. Así como poder ver el trabajo que se hace en el centro de día respecto a la prevención de la violencia de género. Sabía que trabajan multitud de aspectos en los que estoy interesada, por lo que creo que puedo aprender la experiencia de trabajar dentro del centro penitenciario, además de poder aprender a pasar las pruebas y redactar informes, y poder colaborar en los trabajos que realizan en el centro

de día.

¿Qué me estoy encontrando?

Hemos podido ir a algunas sesiones al centro penitenciario, menos de las que hubiera deseado pero se han confirmado mis creencias: me gustaría continuar trabajando en este campo.Respecto a las sesiones de prevención de violencia de género, me queda la espinita de ver cómo se trabaja en este ámbito, porque debido al momento en que comenzamos las prácticas sólo tuvimos la oportunidad de asistir a una y a mí me fue imposible estar presente ese día.

Por último, los informes. Hemos podido comprobar que en el centro de día hay mucho trabajo y no nos pueden enseñar todo lo que saben, aún así estoy agradecida por poder poner en práctica los conceptos teóricos que hemos adquirido.

¿Recomendaría a otras personas este centro para hacer las prácticas?

A todas aquellas personas que les guste trabajar en el ámbito de la prevención de violencia, en el ámbito de las adicciones, les recomendaría que vengan a este centro para que puedan tener un contacto directo y si están seguras de que les gusta que continúen en los diferentes modos en que se puede trabajar, ya sea profesional o de manera voluntaria. Te dejan libertad de movimientos. En el centro penitenciario, por ejemplo, no hubo problemas para que pudiéramos intervenir en los talleres hablando con ellos; en cuanto a los informes se nos ha permitido pasar pruebas, corregirlas y redactar el informe. Es una forma de completar mi formación que me ha permitido utilizar muchas de las herramientas y conocimientos adquiridos en el aula. Una experiencia necesaria tanto desde el punto de vista profesional como personal.

 


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